Rebeca — Coordinación del día de la boda en Sevilla y Cádiz

En la boda de mi prima fui coordinadora… sin saberlo

Julio. Ceremonia civil y cena en el mismo sitio. Una decoración floral preciosa. Y varios damitos acompañando a la novia.

Yo tenía 28 años y, sin darme cuenta, me puse a ordenar entradas, lecturas, tiempos, primer baile… 

Mi prima me miró y me dijo:

“Rebe, esto es lo tuyo. Tienes que darle una oportunidad.”

Estoy, pero no estoy.
La idea es que tú ni te enteres.

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La historia (lo que no se ve en las fotos)

Años después volví a ver una foto de aquella boda y me dio la risa (de la buena), porque yo estaba exactamente donde tenía que estar: detrás, pendiente, en los momentos clave.

Ahí lo vi clarísimo:

Organizar una boda es una cosa.
Ejecutarla ese día… es otra.

Porque el día de la boda no es el momento de “a ver qué pasa”. Ese día pasan cosas. Siempre. La diferencia está en si tú tienes que gestionarlas… o si alguien lo hace por ti.

Lo que vas a notar cuando yo no salgo en la foto

Que tú entres tranquila. Yo voy pendiente.

Cerrar flecos antes. Respirar durante

Que todo esté en su sitio antes de que llegues tú.

Cómo trabajo

A mí me gusta ir a la hacienda antes del día, siempre que se pueda.
Porque en papel todo encaja… hasta que estás allí y ves lo real: accesos, recorridos, dónde se monta qué, por dónde entra cada proveedor y dónde suele formarse el tapón.

Luego, en la semana previa, hago lo que más calma da (aunque no se vea): repasar, confirmar, ordenar y dejar responsables claros.

Y el día de la boda estoy desde una hora antes de la ceremonia hasta una hora después de empezar la barra libre.
Ahí es donde pasan los cambios, las entradas, los tiempos que se mueven y los imprevistos. Y ahí es donde tiene sentido que haya alguien al mando.

Y soy muy de “zapatero a tus zapatos”: si quieres a la mejor persona para decorar, que se dedique a eso. Yo me dedico a que el día funcione.

Organizar está genial. Coordinar es lo que evita los marrones el día de la boda.

Así vivo tu boda

Cuando todo va en orden, yo también disfruto.

Y si algo se tuerce, tranquila: tú lo disfrutas igual.

Si te falta algo suelto

Yo estoy centrada en la coordinación del día de la boda, pero a veces lo que necesitas es cerrar un proveedor, decidir un par de cosas o dejar algún fleco resuelto.

Si es tu caso, me lo cuentas y lo valoro contigo. Sin convertirlo por sistema en una organización completa. Solo ayuda donde de verdad te hace falta.

Lo dicen parejas reales, no mi madre.

Porque hasta que no lo vives, no te das cuenta de la cantidad de cosas que alguien tiene que sostener ese día para que todo fluya sin que se note.

Rosario S.

El timing al milímetro… y hasta controló los pagos pendientes para darnos seguridad. Cada euro fue una inversión

Alejandro C

“Soy ingeniero y neurótico del control… y pude desconectar por completo y disfrutar.

Daniel M.

Coordinó todo desde por la mañana hasta el final sin perder la sonrisa. Un acierto extraordinario

La diferencia no es que no pase nada. Es que, si pasa, tú no te enteras.

La parte menos oficial de Rebeca

Me encontrarás a caballo entre Carmona y Rota. Cuando toca bajar pulsaciones, la playa es uno de mis sitios. Y si no, probablemente esté con una infusión, viendo Friends otra vez o enganchada a una novela de crímenes de esas en las que necesito saber quién es el asesino antes de llegar al final.

Supongo que por eso disfruto tanto con lo que hago: me gustan la calma, los detalles y tener claro qué pasa, cuándo pasa y quién se encarga de cada cosa.

¿Lo vemos juntas y aterrizamos tu día B?

 Me cuentas tu boda en 30 minutos y te digo claro si encaja y qué haría yo en tu caso. Sin compromiso. Sin humo.

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